Contenido de Los días navegados

 

Muerte, se dice que no tienes nada
de complicado. Eres muy sencilla.
No tienes sangre. Ni ojos. Fosforecen
junto a la lumbre de tus puros huesos,
las nieblas congeladas de tus cuencas.
Sólo te condecora la guadaña
hecha de ciego aunque infalible acero.
Yo te conozco y se que tú elaboras
oscuras ceremonias del olvido.