Contenido de Los días navegados

 

No consultó mi parecer el tiempo
para arruinar los rasgos de tu rostro.
Lo hizo solo, solitariamente,
con la vulgar manera que conoce.
Y dañó con su mortal escoplo,
hecho con el metal de la guadaña,
dulces perfiles Fieles que mi alma
había amonedado entre los días.
Si hubiera meditado mi consejo,
aún aceptando la espantosa ruina,
habría en vivo mármol cincelado
esa misma vejez en otra forma.