Contenido de Los días navegados

 

Pensaba que la muerte
vendría Finalmente,
aunque siempre estaba en todo
su anulada presencia.
Tal vez podría aliviar,
mientras llegaba,
un poco la soledad,
que es la misma muerte
presente en acto de ausencia.
Sentí la apaciguada resonancia
de los lugares recónditos,
y la agitación de las rosas
entre manos ocultas.
Pero el viento era la única persona.
Traía vestigios de otras existencias.
No. No había nadie.
Sólo la soledad. Únicamente.