Contenido de Los días navegados

 

                              Porque también para el sepulcro hay muerte.
                                                                                                                  Quevedo.

Yo veía las letras ceremoniales
de perfiles heridos. Negros tintes
en rasgos trenzados y Flores de luto.
Tu nombre, el día de tu nacimiento.
Cuando vino el navío, y el del zarpe.
Una guirnalda rodeaba
una columna trunca.
Pensaba que no podría
a menos reducirse
lo que hablas sido en este mundo.
Algo quedaba.
Signos que esquivaban
la muerte y el olvido.
Como el ancla que tiene detenido
todo el mar.
Pero recapacité y me dije:
Ni siquiera eso.
Eso también será borrado.
Oscuros testamentos de la nada.
Está la eternidad en otra parte.