Contenido de Son de piedra y otros poemas

 


Cuando la brisa arbola su navio

Si una fiesta de oro hubiera
Y una danza entre las hojas de la orilla
Donde afilar el corazón.

Pero sólo el ardiente mediodía de fuego
Y la sombra del cangrejo en el corazón de la arena.
Transcurre el día sobre lo mismo.
En la mudez de lo idéntico canta el aire.
Y se forma una palabra en lo interior,
de gota destilada a espaldas del tiempo.
Sílaba del ser, perfil logrado,
Que no concede, que no concede.

Oh gran evocación del mediodía.

Lanceros del aire guerrean en las nubes
Y un súbito venablo de fuego y sangre
traspasa el mediodía,
cuando la brisa arbola su navío.
Tributación del transcurso,
Espina de luz entre las venas.
Luz, espada que vienes de la infancia.

Alma, hondura, oh pensativos transcursos
de un sol benigno en medio del dolor,
Grandes, áureos, crucificados sobre las murallas.
Como aves entrañables de abiertos flancos
Clavados en el mundo,

Navios solitarios,
Doblados en la dicha de un viento invasor,
Cantan sobre el agua desigual.