Contenido de Son de piedra y otros poemas

 


Miami , Marzo de 1970.

El cuarto de baño
tiene olor a jabón sepulcral,
a descompuesta rosa de ceniza.
Se oyen los sanitarios desaguar
a través de las paredes,
llevando hasta el mar
su rugiente salamandra.

Hay edificios que cantan
en el aire
y en la girándula de cemento
de las avenidas que se retuercen.

Copan, San Pedro de Sula.
Miami. Todo un tiempo
que viene de la soledad
y muere en soledad.

Voz del amor de nuevo llama a la puerta.

Se discierne el zumbido sempiterno del ventilador
que vibra como un panal.
Cava. Ahonda la voz
en la veta de mi alma.
Ven. ¿En dónde estás?

En la tumba del cine
me llamabas como un mendigo ebrio
en la brisa del bulevar.
Ven. Sólo sé llamarte con ahogo.
Seca mi frente.
Dame una mano. Ven.
Del río del tiempo
sacame un instante
y mírame a los ojos
como quien rescata
un muñeco abandonado
del cajón de la basura.

Extrañamente mirado por tí
me siento con las piernas inertes
llenas de paja. Y se dobla mi ser
bajo tu invisible presencia,
que me llena de la noche
de tu mirada, de nube,
del oro de tu presencia.
No me arrojes.
Recuerda
que he sido sacado de la noche
y si retiras tus ojos volveré a la nada
¡y ni yo mismo podré verme !