Contenido de Son de piedra y otros poemas

 


Nueva York, Octubre de 1970

Miré la tierra de Manhattan
y dije:
Este es el instante que me tocó vivir
No habrá otro en el tiempo.
Arboles tristes crecían
cerca del Hudson,
Camaradas de lánguidos faroles.

La ausencia reúne a los ausentes.

¿Resucitarán también
nuestros días sepultados?

¿Hay un alma en el cuerpo
transeúnte de las horas?

Ellas son la peor muerte.
El rostro del asedio.
La materia, desierta.

Resbala la luz por los días
con su piel de serpiente.

El día dura menos que la vida
pero juntos nuestros días
son iguales a la muerte.

Ser de lo que no existe.
Relámpago de ausencia.
Enjambre ebrio de silencio.

El día lleva su noticia de luz a la muerte.

En mitad de la calle
estaba el sol parado como un hippy.

Consignas implacables se defienden
en el humo de vapores transidos.
Abundancia y castigo de los días.
Diamante inalterado.