Este poema

Lo que una herida abierta
diría si pudiese,
lo que hablase una herida
que empapara sus vendas con palabras
de sangre viva, mal deletreadas
con esfuerzo, el absurdo
razonamiento de una herida, este
poema es. No dice nada, sólo
rezuma, frita ay, se calla y luego vuelve
a su sólita queja, si los labios
logran desmesurarse.

Una herida carece
de elocuencia, y acaba
por resignarse a su dolor, dejando
que el líquido dibuje, piel abajo,
líneas de indiferente
melancolía, líneas para que nadie entienda
lo que quieren decir.

Este poema
intenta supurar una infinita
desesperanza, y pide
perdón al que lo lea y se contagie.

©Alfonso Canales

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