Una irónica elegía nacida en esos momentos más dolorosos cuando... uno no puede escribir

Estoy en una crisis. Mi espíritu está mudo.
"Una línea al día", mi amigo insiste.
Pero no tengo ni
Días ni líneas.
Mis campos están en barbecho;
Mis fábricas en tinieblas.
Mi alma, desempleada,
Boquiabierta, bosteza largamente.
Mi crítico, mi acusador,
Dirá con un gruñido
Qué en esta mayor parte inmune-al sistema-de-crisis
Yo solamente sufro una crisis.
Mi incorruptible compañero hombre del campo,
el vestido es perfecto, pero no adapta.
Todo está claro adentro y afuera-
Pero la poesía no viene...
Me desanimo por completo en el amor,
Quédate a acompañar una puta barata.
Tú no pierdes el control-
Yo sí.
Mi verso era sólido -como cristal;
Un duende hockey, se chamuscó hacia la meta.
Pero no puedo rimar nunca más;
He perdido la destreza.
Un pájaro migratorio
Llorará en vuelo.
Las grullas cantan al unísono;
Un cisne no.
Pájaro gris, de qué te lamentas
En el viento delante del blanco Vladimir?
No puedo captar esas notas;
sufro ataque de nervios.
Siete libros de poesía
Se publican diariamente;
Pero yo huyo de amigos y pueblos,
Un perro rabioso,
En la foresta arrastrando a la helada,
En los amaneceres vuelto entumecido,
Donde la primavera pierde el control
Secretamente rompiéndose en verano.
Y con todo confío en mis colegas-
Los dos mil quinientos quince
Poetas de nuestra federación;
Ellos escribirán poemas aunque yo no pueda;
Ellos nunca sufren ataque de nervios

Andrei Voznesensky

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