El poeta

Hice de mí un sensible receptor humano
dispuesto a toda suerte de mutaciones.
Cuando sentí que las palabra en mí
eran maleable archilla para tejer imágenes
Lo atrapé todo en delicada esfera de cristal
y me remonté lo más alto posible
en mi pluma de sueños y realidad.
Cuando creí justo arrojé la esfera contra
una inmensa página en blanco
Previamente colocada en un desértico valle:
Horro ¡HORROR! ¡Ay de mí!
Durante mucho tiempo no logré reposo,
vagué como autómata con los ojos alla...
en lo dejado escrito.

Omar Castillo

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