De la palabra

No hay palabra...desierto blanco, extensión soñada
sonido forjado y luminoso.
No tiene sombra ni secreto: la palabra carece de
sentido.
Y esa forma extraña de la suerte
como un rastro cruel hace el milagro,
el oscuro sortilegio se pronuncia
y fluye en un murmullo la palabra que gira,
que convoca, que restalla.
No confunde, no domina, no provoca.
La palabra delira sin sentido.
La piel se abstrae, se margina,
el movimiento se prensa, se tensiona,
el olvido no es eterno,
recorre todos los sentidos.
Se imprime una leyenda, un pensamiento,
la incertidumbre de una raza.
Es fácil señalar el rumbo
difícil recorrerlo.
Lengua muerta, vértigo y letargo...
La palabra no traduce, no significa, no domina
sólo está inmersa en ella.

Orietta Lozano

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