El ángel del poema

Sobre las ruinas del alba,
donde buscamos
-perdida la realidad del sueño tras el arco ins-
la momentánea fragilidad de una caricia,
el rostro en que dibujamos con miedo
la última sonrisa,
él habita.

El vive.
Nosotros sólo transcurrimos.
Pero al contemplarnos
remover a ciegas los escombros,
la luz dura de su espada
nos señala el diamante entre basura.

El Universo recobra su sitio
y es más brillante la desgastada luz
de las estaciones:
es nuestro el paisaje y nuestro el viento.

Detrás de nuestras letras
el ángel del poema
inicia el vuelo con alas destrozadas.

Vicente Quirarte