LA TRADUCCIÓN SEMI INDIRECTA COMO UN VIAJE INTERTEXTUAL POR LA RUTA DE LA SEDA: HACIA UNA VERSIÓN DE SARADA KINENBI (Contenido)


"En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono".
Javier Krahe

INTRODUCCIÓN

Las oscilaciones del péndulo hermenéutico son devastadoras. En el universo de los ojos abiertos nadie escapa. Comprender para conjurar la soledad, para empalagarse con los espejismos del cerebro. El abejorreo de miles de lectores ávidos, royendo textos, conversaciones, imágenes. De la retina al cerebro, al logos. Llegar a las fronteras misteriosas donde todo se trastoca, donde lo propio se bate frente a lo extraño. Singular enfrentamiento para rescatar una obra que había caído en fortalezas extranjeras y arrastrarla desde el exilio de la lengua a un suelo nuevo.

Este texto es un tejido de pretextos. Más que un ensayo con una estructura argumentativa o la pretensión de convencer y demostrar un punto de vista; de exponer alguna "teoría definitiva de la traducción" pretende remendar y pegar conceptos a los que me he adherido desde el corazón; porque se pueden escribir diez tratados, veinte monografías, profundas disertaciones sobre el arte y los problemas de la traducción; sin embargo, ¿cómo nos pueden ayudar las divagaciones cuando estamos frente al texto en la labor de desarraigar para replantar? Tal vez prestándonos el bastón del ciego.

He ido pegando y comentando muchas frases que encontré en la revisión del material, que considero importantes para fijar mi posición, que se guardan en la trastienda y hacen mella al momento de tomar decisiones traductivas. Más que soluciones, son punto de partida para quienes nos iniciamos en el arte de la traducción literaria, y la culminación del trabajo formal de la Especialización. Si parece una colcha de retazos, no hay que preocuparse, ¡es una colcha de retazos! Unos tal cual, otros teñidos o desteñidos, y otros reteñidos. La intención es lograr un inventario de imágenes que se fueron suscitando durante el trabajo, de reflexiones sobre el proceso y de revisión de lecturas que trataban los problemas de interés.

El trabajo en la Especialización se inició con preguntas alrededor de lo que es un texto y un texto traducido. Aquí culmina: este ensayo tratará de girar en torno a respuestas -todo el tiempo patinando- como que un texto no es una entidad sino una recopilación que relaciona la teoría y la práctica, al que no se debe venerar porque nunca es algo definitivo -así el "autor" lo abandone-, que establece relaciones con entes tan volubles como la historia, la política y la sociedad. Asimismo, un texto traducido pertenece a dicha categoría de recopilaciones, y asimismo se relaciona con entes cambiantes y efímeros. ¿Siempre bajo la tiranía de la eternidad del instante?

¿POR QUÉ SARADA KINENBI?

Porque fue un texto que encendió una pasión. Como dice Peri Rosi (2002), la escritura es un proceso de seducción, y la traducción un proceso de amor. En cierto modo me enamoré del texto, me dejé seducir por los encantos de la legendaria alma femenina del Japón. Creí que la voz de la autora era mi propia voz, quise apropiarme de sus palabras, por eso le escribí esta carta:

Querida Machi:

Mi primera carta de amor la escribí cuando tenía ocho años. A una rubia que me robó el corazón (en realidad, a esas alturas no creo que fuera todavía un órgano bien formado). En las brumas de la memoria me parece que la caligrafía de aquel escrito era retorcida, con esa fuerza del trazo de los que apenas han aprendido a escribir. Además de confesarle mi amor, decía algo así como que "cuando seamos grandes nos vamos a casar y yo trabajaré en Squibb" (allí trabajaba mi padre, ¿Qué diría Edipo?).Después de terminar de escribirla me dio miedo entregarla. La medio guardé en un cajón, y claro, la encontraron; y entonces se convirtió en tema de conversación familiar, y de burlas. Después de años, décadas, vuelvo a escribir una carta con el temor de aquella primera experiencia traumática, esta vez para justificar mi trabajo de traducción, que a muchos les parecerá un atrevimiento mayor. Creo que fue amor a primera leída, cuando encontré en Half Price Books una versión al inglés de Sarada Kinenbi realizada por Juliette Winters Carpenter. No niego que no me haya seducido ese cuento de que es el libro de poesía que más ejemplares ha vendido en la historia del Japón. Caí en la trampa de los bestseller, lo confieso. Pero al leerlo, también fui cayendo desmayado a tus pies, tus encantos me derrumbaron Machi Cha. La "levedad" del libro me atrapó de inmediato, la frescura de la ensalada me hechizó. En muchas ocasiones, recuperando el amor de Nhora Elena, leíamos pedazos que íbamos traduciendo; ella me iba animando, entre emoción y emoción le contaba y leía pedazos a las amigas, como quien lee fragmentos de cartas de un amante lejano, y a todas les encantaba. Allí había algo, lo sabíamos. Después encontré otra versión, esta vez traducida por Jack Stamm y algunas críticas que decían que la versión de Carpenter era menos literal; además se horrorizaban de que la tanka estuviera traducida en tres líneas y que sonara como haikú. Ese interés inicial comenzó a volverse una especie de desafío. Conseguí la versión original del libro en japonés. Con algunos rudimentos de japonés y la ayuda del computador logré un acercamiento muy burdo al original. ¡De todos modos una ventanita al original! Y la pasión continuó. Hasta que contacté a tu agente para la posibilidad de un permiso para publicarte en español. Quería que muchos conocieran tu poesía. Pero la negativa fue rotunda: dijo que tú no permitías la traducción porque debería ser desde el original japonés. (la mía es directa, desde el corazón, desde el kokoro). Por unos días me desanimé, hasta conseguí otro proyecto de traducción -si no se puede publicar, entonces no la traduzco, dije como el amante infiel- y pensé en Sad Toys de Ishikawa Takuboku o en una retraducción de El viejo y el mar de Hemingway. Alcancé a montar todo el aparato para comenzar con uno de esos trabajos. Pero el amor es más fuerte; y con terquedad, regreso a ti, otra vez, no importa que no se puedan publicar siquiera veinte ejemplares. Sé que de este trabajo habrá pocas copias, la mía -que leeré con Nhorita, con los amigos-; la de la universidad, y otra que te enviaré como prueba de amores malogrados a ti, mi Machi distante.

El ensayo se ha dividido en tres partes. Una primera tiene que ver con la forma en que todos viajamos por los textos, equipara la traducción a una forma de viaje más; la que en este caso asimilo a un viaje intertextual al Lejano Oriente. Así que también se examinan muy someramente algunas de las características de la cultura japonesa y su literatura. El segundo capítulo se concentra en las dificultades de la traducción de poesía, y sobre todo en las distintas formas en que la tanka se ha vertido al español, y alternativas para traducirla. La última parte se centra en el texto propiamente dicho; se ofrece un perfil de la autora, así como los comentarios que su obra ha generado; también se anotan algunas características y dificultades del proceso de traducción.