LA TRADUCCIÓN SEMI INDIRECTA COMO UN VIAJE INTERTEXTUAL POR LA RUTA DE LA SEDA: HACIA UNA VERSIÓN DE SARADA KINENBI (Contenido)


 

D. LAS LIRAS BLANCAS, UNA ALTERNATIVA HOLGADA

LOS GÉNEROS MIGRAN
En esta sección se explorarán alternativas para la traducción de la tanka entre los tipos del verso castellano. El traductor es un facilitador para la migración de géneros entre las culturas. Nadie sostendría la opinión (Raffel, 1998; 63) de que las formas literarias y los géneros están atados para siempre a un idioma y una cultura. Con el tiempo y el intercambio, las literaturas los adoptan y adaptan. La historia del soneto es un ejemplo excelente. De origen italiano, se esparció por Europa, y más recientemente ha llegado a Asia. En todos sus hogares nuevos se ha convertido en algo diferente, mientras más tiempo se practica en idiomas y culturas nuevas, más se irá transformando.

En cuanto a la tanka, hay que dejar unas preguntas en el aire: ¿Hasta qué punto la naturaleza misma del idioma japonés permitió el desarrollo de formas tan breves como el haiku y la tanka? ¿Será posible que cualquier idioma, por un proceso consciente de depuración y pulimento pueda desarrollar formas de igual brevedad?

LAS DIFERENCIAS PROSÓDICAS ENTRE LAS LENGUAS
Antes de pensar en una forma de verso equivalente, sería bueno indagar si hay una clasificación de los sistemas rítmicos y fonéticos, y la posición que allí le corresponde al español. Los complejos patrones prosódicos de la poesía en un idioma particular se forjan necesariamente en las singularidades fonéticas del idioma en que se escribe. Esto incluye todo lo que abarca el término "fonología": formación de sílabas, acentos, entonación, pausas, ritmo, etc. El traductor debe entonces, necesariamente contrastar dos sistemas fonéticos para tratar de desarrollar efectos que compensen la imposibilidad de la transferencia de dichas particularidades (Raffel, 1988; 89). Claro que debe olvidarse por completo de lograr precisión en las equivalencias. ¿Quién pretendería que una traducción sonara igual que el original? ¿Por qué querría alguien que eso ocurriera? El literalismo prosódico en la traducción de poesía es un ex abrupto.

En este sentido, el método que estoy proponiendo de traducción semi-indirecta, tiene una deficiencia: el conocimiento superficial de la fonética japonesa tiene como consecuencia que la "imagen acústica" de la tanka se obtenga través del inglés, esto significa una distorsión significativa. Para compensarlo, se recurrirá a alternativas: una lectora nativa, quien grabó una muestra de 18 tankas de Sarada kinenbi (las grabaciones permiten suplir en parte esta dificultad); además, en la literatura hay textos que ayudan a aclarar las diferencias.

Dice Torre (2000; 20) que las lenguas naturales se han venido clasificando de acuerdo con dos supuestas tendencias rítmicas:

a) La conocida como metro silábico o de isocronía silábica con anisocronia acentual; en la cual la tasa de articulación de una sucesión de sílabas permanece aproximadamente igual, sin importar la cantidad de acentos o la posición de éstos en la corriente del discurso. Es un ritmo que sólo lo determinan el número de sílabas (acentuadas o sin acentuar) y es común en francés, italiano y español.

b) La del pie métrico de isocronía acentual, o isocronía entre los pies acentuales. Es un tipo de ritmo en el que las sílabas acentuadas en una expresión se distribuyen uniformemente, y cualquier sílaba no acentuada se sitúa entre las acentuadas, y tiene una duración mayor o menor, en la medida de lo necesario. Muy común en inglés y otros idiomas germánicos.

En cualquier caso, esta clasificación de las lenguas en dos grandes grupos, con características métricas bien definidas, dista mucho de constituir un cuerpo de doctrina sólidamente fundado. Y, desde luego, esta división dicotómica de las lenguas no puede basarse en una separación tajante entre una métrica "silábica" y una métrica "acentual" (Torre, 2000; 20). Sin embargo, Paz (1998; 87) va un poco mas allá, para argumentar que el español es un tipo de idioma intermedio entre estos dos grupos porque combina de una manera más completa que el francés y el inglés la versificación acentual y la silábica. Se muestra así equidistante de los extremos. En verdad, no pertenece a ninguno de los dos sistemas, sino a una sola corriente en la que se combaten y separan, se alternan y funden, las versificaciones silábica y acentual.

¿Qué tiene que ver esto con el contraste entre el japonés y el español? Pues bien, parece que la prosodia del japonés no encaja exactamente en ninguna de estas clasificaciones. Es un idioma que carece de acentos fuertes y los versos no tienen rima. Lo más importante es el efecto poético de la combinación de 5/7 onjis. En este punto comienza a emerger la idea de que una combinación equivalente en español podría servir, tal vez un esquema de 7/11 sílabas. Pero definitivamente, la opción se debe dirigir a versos largos y cortos en cantidades impares.

NOSOTROS CONTAMOS SÍLABAS , ELLOS CUENTAN ONJIS (HIGGINSON, 1989)
El verso en español, como cualquier otro segmento significativo de la cadena fónica, puede ser dividido en sílabas. Ahora bien, el concepto de sílaba es ciertamente problemático. Existen múltiples teorías sobre su naturaleza, su delimitación y su estructura fonética y fonológica. Recordemos que en japonés el conteo de "sílaba" es diferente: la palabra sensei, que en nuestro sistema se considera bisilábica, en japonés se le asignan el doble, cuatro onjis: se-n-se-i. (Torre, 2000)

Hace unos años Higginson (1989; 101) realizó un estudio del haiku japonés recitado por una actriz japonesa, que comparó con las traducciones inglesas de los mismos poemas recitados por una actriz americana. Aunque las traducciones tenían menos sílabas que los correspondientes onji del haiku japonés, las lecturas de las traducciones duraron, en promedio, casi sesenta por ciento más que las lecturas del japonés. Puede ser que parte de esta diferencia se deba a la variación entre las lectoras, pero hablantes nativos de japonés e inglés que consultó le dijeron que las actrices hablaron a un ritmo normal. Como resultado del estudio, concluyó que una traducción al inglés de un haiku japonés típico debería tener de diez a doce sílabas inglesas para simular la duración de los onji del original, en lugar de las 17 que generalmente se emplean en la composición de haikus en inglés. Como veremos más adelante, en español ocurre algo similar.

LA TANKA SE ESCRIBE EN UN SÓLO VERSO VERTICAL (SATO, 1987)
Es un hecho curioso que la tanka, que es consideradas como una forma de un sólo verso por la mayor parte de los poetas y académicos japoneses, ha sido tomada, automática y unánimemente como un poema de cinco versos y de tres versos, respectivamente, por sus traductores al inglés. Estrictamente hablando habría que decir que la tanka es un poema de un sólo verso. En japonés los ritmos de la poesía no se identifican visualmente sino por palabras que marcan la cesura en el verso.

No es posible asegurar si los poetas clásicos de la tanka consideraban las unidades de cinco y siete onjis como 'versos'. En aquella época hubo un concepto nominalmente identificable de 'verso', pero fue tan amorfo que no tenía mucho sentido. Aun así, cabe observar que ni las cinco ni las siete onjis, sino su combinación, tiene la propiedad general de generar un efecto poético en japonés. Es mejor pensar en la tanka como una totalidad de un sólo verso con una fuerte cesura.

En la segunda mitad del siglo XIX, cuándo los libros japoneses se comenzaron a imprimir usando técnicas de impresión occidentales, la escritura de la tanka en un solo verso vertical se convirtió en una práctica estándar, que luego término como norma de imprenta. Esta disposición fue quebrada después por algunos innovadores que partieron la tanka en tres versos verticales, práctica que no se generalizó.

LOS VERSOS "NATURALES" DEL CASTELLANO
Al endecasílabo y al octosílabo les corresponde, sin duda, un lugar preferente en el conjunto de los metros españoles, aunque no fuera más que por el papel que desempeñan como elementos constitutivos del soneto y del romance, los moldes poéticos más representativos de nuestra tradición literaria. El endecasílabo y los versos de ritmo endecasilábico son el vehículo más genuino de expresión de la lírica moderna y contemporánea en español (Torre, 2000; 94); así que, la opción para verter la tanka ha de contener este tipo de verso.

En este momento hay que tomar una postura métrica para la traducción de Sarada kinenbi, la cual consistirá en buscar un tipo de estrofa que cumpla con dos condiciones: (i) que sea heterométrica; y (ii) que esté formada por un tipo de verso "natural" o "común" en español. No le doy mucha importancia a la equivalencia del conteo silábico -hemos visto lo elusivo del concepto-; por el contrario, la idea es encontrar una forma en español que brinde suficiente "espacio" para poder trabajar las versiones de Sarada kinenbi. Si la forma tiene elementos de asimetría, mucho mejor, así se correspondería con unos de los principios de la estética japonesa. Y obviamente nada de equivalencias fonéticas.

¿POR QUÉ ME DECIDÍ POR LAS LIRAS BLANCAS?
Recibe el nombre de lira, la combinación heterométrica de cinco versos, de los que son heptasílabos el primero, el tercero y el cuarto, y endecasílabos los dos restantes. Corresponden al esquema 7-11-7-7-11. Riman, en consonante, primero con tercero, y segundo con cuarto y quinto, de acuerdo con el esquema aBabB: (Torre, 2000; 124). Es un género clásico que fue empleado por poetas como Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz y Fray Luis de león, entre otros. Hay un hermoso poema de amor de Garcilaso titulado "Al Flor de Gnido". La lira parece ser un medio muy apropiado para los poemas de amor. A continuación dos estrofas:

A flor de Gnido (fragmentos)

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son, que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento;
...

Mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada;

Garcilaso de la Vega

En español no hay un verso equivalente a la tanka. Como vimos anteriormente, la forma de la tanka en español ha dependido de la estrategia escogida por los traductores. Como no es un género nativo no hay muchos argumentos para abogar por un "forma canónica". Opté por la lira, por su esquema heterométrico de cinco versos y porque contiene endecasílabos, un tipo de verso que le va muy bien al español. La combinación 7/11 se ve bien, como la 5/7 de la tanka. Lo hice, a pesar de que sus esquemas no tienen la misma disposición, 7-11-7-7-11 contra 5-7-5-7-7; sin embargo, ambas entreveran versos cortos con largos. En la versión que propongo no voy a emplear rima sino versos blancos, liras blancas. El verso resultante es mucho más largo que la tanka, 41 sílabas contra 31 onjis.

Para comparar la duración entre la tanka y la lira realizamos un pequeño "experimento". Se midieron las lecturas de 18 tankas y se compararon con las lecturas correspondientes en español. El promedio del tiempo de lectura para la tanka fue de 7.3 segundos, mientras que la lira tardó 10.9; esto significa que la lira es cerca del 50% más larga que la tanka.

DIFICULTADES EN LA ELECCIÓN
Después de conocer las diferencias reportadas por Higginson (1989) tuve la preocupación de que la duración de la lira fuera excesiva comparada con la tanka japonesa; sin embargo, la relación de las duraciones medidas fue muy parecida a las del inglés, 60% de mayor duración. En el caso del español fue un poco menor, 50%; a pesar de que tenían un exceso de 14 sílabas.

Trabajar con versos medidos conlleva una dificultad adicional porque en algunos casos el texto no cabe y en otros se queda corto, entonces hay que dedicarse a una labor de pulimento del texto, bastante dispendiosa, para que se ajuste a la métrica. Tan pronto como se comienza la labor de traducción comienzan los interrogantes: ¿es el lenguaje apropiado?¿Suena poético? ¿Hay alternativas? Mantener la medida, ¿qué tanto afecta a los versos? ¿Cómo abrir las compuertas de la poesía para llenar esos pequeños moldes que son las liras?

Llegué al punto de ensayar la traducción con versos más cortos, con el esquema de la tanka "tradicional", 5-7-5-7-7 y lo más literales posible; también traté de traducir en cinco versos sin ningún patrón de medida. En los ensayos que hice los textos se parecían mucho a los que ya había escrito, ceñidos al patrón de la lira blanca. En definitiva, opté por la lira blanca. Escogí una estrofa con métrica, como un reflejo de lo clásico; y versos sin rima, como reflejo de la tanka.

OTRA OPCIÓN DE ESCRITURA PARA LA TANKA: LA LIRA BLANCA ATANKADA
Una opción para transcribir la tanka al castellano podría ser la verticalización de la escritura -influencia del texto japonés-, separando con un renglón en blanco las unidades rítmicas. Como ejemplo, he vuelto a disponer una de las traducciones de Octavio Paz (2000; 572) de la antología del Kokinshu. De este modo se podrían acomodar hasta seis tankas en cada página y añadiría un sabor extranjero a los textos.

Si
hay
agua
quieta

en
el
corazón
mismo

del
remolino

¿por
qué
en
ti,
torbellino,

no
puedo
dormir
nunca?