LA TRADUCCIÓN SEMI INDIRECTA COMO UN VIAJE INTERTEXTUAL POR LA RUTA DE LA SEDA: HACIA UNA VERSIÓN DE SARADA KINENBI (Contenido)


 

2. UNA FORMA DE TRÁNSITO MÁS...

LA TRADUCCIÓN INDIRECTA ES UNA FORMA DE TRÁNSITO MÁS DE LAS MERCANCÍAS EN LA RUTA DE LA SEDA
Cualquier contacto con el Japón -del tipo que sea, por tierra, por aire, por agua, textos, imágenes, relatos- debe ser a través de una de las vías de la Ruta de la Seda. La distancia que hay entre nuestras culturas es tal, que para remontarla es inevitable un largo viaje de aventura por parajes "exóticos". Sin embargo; este no es un camino para que una sola persona lo recorra de extremo a extremo; generalmente las mercancías se transportaban en caravanas que relevaban a sus integrantes periódicamente, quienes se quedaban en los poblados, y las mercancías seguían. Eso es exactamente lo que ocurre con la traducción indirecta, en su tránsito hacia el español ocurre un relevo. La traducción indirecta una de las tantas formas en que las mercancías transitan por la Ruta de la Seda.

EL TEXTO COMO PRETEXTO.
¿Qué se debe hacer cuando el texto que se quiere traducir no es un "original" sino una traducción a un idioma intermedio? ¿De qué elementos echa mano el traductor para abordar este tipo de textos? ¿Cómo deja de lado los escrúpulos? En el caso del japonés hay un punto a favor: como dice Keene (1980;11) lo intrincado de la lengua japonesa impide -como no sea a un puñado de extranjeros- llegar a esa literatura en su forma original, y la índole, "carente de inspiración", de muchas traducciones es causa frecuente de que se "enfríe el entusiasmo" de los lectores más animosos; entonces, amerita la exploración de alternativas para superar este obstáculo.

Si como dice Borges (Kristal, 2002) las obras originales no tienen, en principio, ventaja alguna sobre las traducciones, desde la perspectiva de los méritos literarios; entonces un "original" mediado -como es el caso de la traducción indirecta- no tiene ninguna diferencia "esencial" frente a lo que se ha considerado una forma "más pura" de traducción como es la directa. En últimas, lo que propongo es tomar los textos mediados como pretexto; no interesa si el texto es un original o la traducción de un original, o el juego de varios textos. Siempre se puede llegar a un poema partiendo de otro poema. ¿Sería de importancia saber cómo se llegó a ese poema?. De todos modos, un texto "intraducible" permanece "traducible" porque siempre es "posible rehacer la obra, tomar el texto como pretexto". Presuponer que toda recombinación de elementos es obligatoriamente inferior a su original, es presuponer que el borrador 9 es obligatoriamente inferior al 11; ya que no puede haber sino borradores. El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio (Borges 1975, 71).

Además lo que en verdad importa -porque hasta el original se puede mejorar- es que la poesía siempre se puede traducir si el traductor renuncia a la precisión científica o filológica, o al escrúpulo del texto mediador. La decisión de traducir un texto, en este caso mediado por traducciones a un tercer idioma, no depende de consideraciones teóricas sino prácticas. La pregunta en este caso es si con los elementos reunidos se puede rehacer el texto de tal manera que produzca un efecto literario agradable.

Si un traductor no debe ser fiel a un texto imperfecto, sino a una obra perfectible; entonces ¿por qué un texto que ya ha sido mediado va a constituirse en una excepción?. El escrúpulo frente a la traducción indirecta se basa en la reverencia frente al texto "original", que no es otra cosa que la reverencia al texto definitivo; pero si como Borges, consideramos que no hay texto definitivo; entonces, el escrúpulo cesa.

ADEMÁS, TODO LO ESENCIAL YA FUE ESCRITO...
No se escribe, se reescribe. La memoria produce las frases; pero el que ha leído y escuchado, se repite, plagia; como admite Borges. Somos los herederos de millones de escribas que ya han puesto por escrito todo lo esencial mucho antes que nosotros. Somos los copistas, y todas las historias que inventamos ya han sido inventadas. Ya no hay ideas originales; entonces, el creador de una obra literaria es inevitablemente un recreador o un editor que cambia el énfasis o recombina los elementos de otras obras.

Es más importante el tema que se transforma, que se moldea y remolda hasta ganar vida propia, hasta convertirse en variaciones del mismo tema. ¿Por qué detenerse a pensar en escrúpulos porque una obra se transforma cuando se emplea un tercer idioma para traducirla? De todos modos, por medio de este mecanismo se pueden revelar las posibilidades latentes en el original, aunque dichas posibilidades lo cambien. Las diferencias entre una traducción y su original no necesariamente son traiciones. Un traductor reescribe una secuencia de palabras con una secuencia diferente de palabras. Un texto traducido es un texto cargado con posibilidades y potencialidades, aciertos y yerros; y siempre es una variación que vale la pena intentar. Un buen traductor podría elegir tratar el original como un buen escritor trata el borrador de un trabajo en marcha.

ALGUNOS CASOS DE TRADUCCIÓN INDIRECTA (TOURY, 1995; PERDU, 2005)
La traducción indirecta se da, y con mayor frecuencia de lo que se sospecha; y no debería considerarse como alguna clase de enfermedad que se debe evitar; como ha sido la actitud dominante. Tal afirmación sólo refleja una proyección falaz de una norma actualmente prevaleciente, que le atribuye el más alto valor al original, colocándola en el plano de las premisas teóricas. ¿Qué idioma, tipos de textos o períodos está permitido, prohibido, tolerado o preferido traducir de este modo? ¿Cuáles son los idiomas aceptados como intermediarios? ¿Hay alguna obligación de señalar cuando una obra se ha traducido habiendo sido mediada? ¿Si es mencionado, se debe mencionar el idioma que ha servido de mediador? (Toury, 1995; 129 )

Hay culturas en las que se ha practicado con regularidad, como es el caso de la literatura hebrea durante los últimos 200 años. La traducción indirecta fue estimada principalmente como una técnica conveniente para introducir ciertos textos en esa cultura que tan desesperadamente los necesitaba. Bajo tales circunstancias, la tolerancia por la traducción indirecta parece casi obvia. Después de todo, la aplicación de este procedimiento de traducción con el objeto de producir un texto en hebreo, hace que consideremos que un texto mediado es tan bueno como cualquier otro. Consecuentemente, lo que es nominalmente una traducción indirecta, fue funcionalmente -es decir, en términos de la estructura de la cultura destino y la posición potencial de ese texto dentro de ella- equivalente a la traducción directa. (Toury, 1995 ; 133)

La Biblia es otro caso típico de aceptación de la traducción indirecta. Dirán los detractores, que eso fue en otras épocas, que ahora hay tal abundancia de traductores bien calificados para prácticamente la totalidad de las lenguas, que no hay necesidad de la intermediación. Es importante, entonces, referir un caso reciente: la traducción española del libro sagrado de los baha'is, el Kitáb-i-Aqdas, que defiende Perdu (2005) en su disertación doctoral; la cual apoya la coherencia del método de traducir literatura sagrada a través del inglés empleando el original como referencia. En este trabajo hay una pormenorizada lista de los criterios seguidos por el panel de traductores de la versión española y un conjunto de conclusiones sobre teoría y práctica de la traducción relacionados con la teoría de la pragmática.

Aunque un gran número de traducciones de literatura en circulación hoy día son parcialmente o completamente el resultado de la traducción indirecta, esto generalmente no se admite explícitamente en la publicación. El resultado da la impresión que todo el esfuerzo de traducción (incluyendo la documentación) es original. Pardu discute en favor de la traducción indirecta para algunos casos específicos, sin pretender argumentar que esta práctica siempre debería ser bien vista. Ante todo, desde el punto de vista de la simplicidad y la economía. La publicación española de El Kitáb-i-Aqdas no es una simple traducción de una traducción. Obedece a una estrategia tanto para el ahorro de costos como para el mantenimiento de la uniformidad, y en todo momento fue constatada contra el original en persa o árabe por un grupo de expertos que sirvieron como asesores.

LA POESÍA CHINA FUE "INVENTADA" POR POUND A TRAVÉS DEL JAPONÉS (HUANG, 2002)
La influencia de Pound y lo imaginistas fue crucial sobre la poesía estadounidense y mundial. Sus traducciones, basadas en textos de Fenollosa, tienen un componente muy importante de mediación japonesa. En el estudio de poesía china, las interpretaciones japonesas han sido aceptado por Occidente como el estándar y a veces como las mejores; sin embargo la metodología adoptadas por los estudiosos japoneses de poesía china a menudo han producido lo que para Huang (2000) es una versión desnaturalizada del chino que favorece la imagen de los símbolos en lugar de la fonética. Un ejemplo de tal metodología es el wakun, el método japonés de leer chino que fue popular por muchos siglos. Pound no sólo transplantó "la transliteración" de Fenollosa sino que también recontruyó la textualidad, intensificando el "detalle luminoso", logrando inventar una poesía china que representó el apogeo del Imagismo en 1915.