LA TRADUCCIÓN SEMI INDIRECTA COMO UN VIAJE INTERTEXTUAL POR LA RUTA DE LA SEDA: HACIA UNA VERSIÓN DE SARADA KINENBI (Contenido)


 

¿QUÉ ME DEJÓ EL VIAJE?

En primer lugar, y lo más importante: el ansiado texto. El combate con cada frase. La convicción de que el traductor siempre se queda solo frente al texto. Que cualquier reflexión, revisión, teoría, conceptualización..., ayuda pero como trasfondo. La convicción de que no se pueden aplicar ni recetas ni fórmulas; como dice Martha Pulido (2003; 105) "El trabajo de la traducción literaria no puede imponer teorías fijas y válidas para toda obra; se trata más bien de presentar metáforas de trabajo...". En este caso la metáfora es el viaje por la Ruta de la Seda para llegar a Bodas de Ensalda.

¿Qué quedó después de año y medio de estudios y práctica? Que la traducción literaria no es tan fácil como dicen ni tan complicada como pensaba. Una gran admiración por los teóricos, por los que reflexionan sobre una actividad tan difícil de precisar. Que no se debe reverenciar sino respetar a los originales porque la reverencia no conduce sino a versiones literales indeseables, mientras que el respeto produce saludables retoños en su nuevo suelo de lengua. Que la traducción es una molienda, como ninguna otra. Que la traducción indirecta es una gran alternativa, sobretodo si va acompañada del original.