Cántiga marina

Atrasaron mis pasos los desiertos
y la sed de sus soles.
Undoso horizonte ya azulea…
Salutación de marítimos tambores
más fuertes cada vez.
Con sus ritmos el aire se vuelve brisa
y la brisa empieza un cantar.

¡Ya el mar! ¡Ya el mar!
Altos, verdes aleteos de palmeras.
Saltan las exaltadas olas,
sublevan sus espumas
sobre el albor de las arenas.

Líquido cielo rumoroso,
glorias de azul y de inmensidad.
Perdí el sufrir y la soledad,
¡ahora tengo todo el mar, todo el mar!

 

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©José Alfredo Ayala Mejía

Cántiga marina