Pies dorados

Desde la temprana lectura
idolatro los pies dorados,
terminales de belleza
que navegan en tierra seca
y anclaron en mi memoria.

Pies de dedos alargados,
con escamas,
cuántas veces calmaron mi sed
y me abrigaron en el invierno polar.

Cómo me gustaría
prohibir tu caza,
y así arrepentirme
de haber matado a mordiscos
a la sirena de mis sueños.

 
Escuchar el poema en la voz del autor Descargar mp3

©Enrique Warrior

Pies dorados