Fantasma en la estufa

No he vuelto a cocinar.

Los calderos,
llenos de telarañas.

En el fogón,
el hollín envejece
sobre los peroles
oxidados y cesantes.

Mi sabor no interesa;
lo único notable
es el estragón de tu aderezo.

El paladar desabrido
aún persigue,
entre los bordados de la coliflor
y las verdes nubosidades de los brócolis,
el dictamen de tus manos
sobre el aceite,
la parsimonia de tu lengua
sobre la sal de ajos,
el fermento de tus pasos
sobre lajas de ruin cerámica.

 

Escuchar el poema en la voz del autor Descargar mp3

 

©Armando Ibarra Racines

Fantasma en la estufa