Hallazgo

Las agujas del dolor
hilvanan la carne inerme.

El estertor del último dinusaurio
todavía vaga por el éter.

¿Dije éter?
¿No te has enterado
de que el vacío despalzó al éter
en los solares del Silencio?

La muerte trabaja todos los días.

Quisiera bajar a la gruta oscura
donde habita el amo de los esqueletos
para detener a la bestia
comelectrones, comeojos,
arrancatuercas, exprimeseres.

La hierba que crece
en el aliento de las criaturas
es su merienda.

La busqué en sitios sórdidos
pero su madriguera
estaba en mi cuerpo.

Si es así,
¡Perdimos todas
las batallas!

Mientras tanto
—ave de paso—,
la caligrafía
sobrevuela el poema.

 

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©Armando Ibarra Racines

Hallazgo