No te quedes callada

No te quedes callada,
que tus palabras absorban cada lágrima,
que se descuelgue por tu piel.

Que cada lágrima se convierta en una palabra,
que cada suspiro adolorido sacie por un instante tu sed.

No te quedes callada,
aunque tengas que hablar con el silencio,
aunque las numerosas nubes,
nada tengan que responder.

Corta unas ramas del árbol
de tu silencio interior,
llévalas frente al espejo
donde habita tu soledad.

©Margarita Escobar De Andreis

No te quedes callada