Tan sólo un decir (inicio)


OMAR KHAYYAN

El viento esparce las cenizas
de un hombre que vivió
bebiéndose el silencio de las flores
asombrándose del contraste de la luz
en el espectro helado de la niebla.

Se lomó la fragancia del vino
¡a saboreó, como hacen las raices
con la frescura del arroyo.

Escondió su dolor
como las aves lastimadas y gozó
aunque sabia que no eran suyas
la rosa y el ciprés, y e! amor
en los labios húmedos de luna.