Mirada de sombras (inicio)


Revelación

Como mercancías en las vitrinas
de un día sin comercio,
había varios objetos cubiertos
por la soledad y el polvo
en el cajón de la mesa de noche.
Al reloj le faltaba una muñeca
llena de hebras blancas
y de manchas color de chocolate.
La lupa no tenía quien la guiara
en la fabricación de exageraciones.
Las gafas, sin ojos,
estaban más muertas que nunca.
El radiecito amarillo se resignaba
a su petrificación en off.
Comprendí entonces
que mi padre había muerto.