Mirada de sombras (inicio)


Receta

Quizás si se restregaran con jabón
los senderos por donde deambulan los sueños,
o se fumigara con detergente
el nacedero mismo de las ideas,
o se aplicara bálsamo
sobre las heridas palpitantes de la sinuosa masa gris,
o se sobaran con ternura las viejas cicatrices
enconadas entre los recuerdos,
si fuera posible colocar paños de agua bendita
sobre las hinchadas pasiones y los deseos en carne viva
para después poner a orear a viento claro
el amasijo de neuronas
hasta que parezca nuevo;
Quizás, entonces, se alejarían las pesadillas.