Mirada de sombras (inicio)


¿Cuándo?

Cuando puedas acariciar las sombras
y sentirlas como cuerpos
que se entregan.
Cuando te des cuenta que una mano
no siempre lleva un arma
entre los dedos.
Cuando triunfante abras los ojos
aunque sólo una vez
después de un sueño.
Cuando el sosiego no falte en casa sin cerrojos
ni en las almas livianas
de ventanas al viento.
Cuando la noche invite, no amedrente
con su copa en alto
y su aliento ebrio.
Cuando el Domingo sea de verdad un Domingo
y no presagio oscuro
de otro lunes a cuestas.
Allí entonces te digo que sigamos un poco,
tal vez nos deban risas
o nos falten más besos.