Mirada de sombras (inicio)


Puntualidad

Llega como perro hambriento
olfatea cualquier rastro
de mi sueño
cada penumbra
le parece un hueso
a las sombras rezagadas
les muerde los talones
despierta con su ladrido sordo
el silencio de los párpados
mete su hocico
de resquicio en resquicio
levanta la pata irreverente
sobre los últimos restos
de oscuridad
y con su aliento acezante
alborota todo rincón
de mi aposento.
¡Amanece!