Mirada de sombras (inicio)


Frágil costillar

Para conocer el mar
sólo basta un naufragio
sin albas sobrevivientes
Sandra Uribe Pérez

Calafatear el alma poro a poro,
sólo dejar que el maretazo
restriegue externamente la amargura.

Crezca como el musgo la carena
y a paso lento se apiedre, se calcine
como costra indomable.

Sin cortapisas anda mejor el viento,
es mejor que los brazos se desgoncen
y la cabeza duerma sobre el pecho.

Arriar las velas para engañar la brisa,
quedar a la deriva sin espuelas,
esperando las olas.

Zozobrar puede estar a la orden
así con las dos zetas en el itinerario,
¿cómo dejar de amar el olor del naufragio?