Mirada de sombras (inicio)


Tenderete de años

Los ojos ahora libres de reciprocidad,
se bañan en el agua quieta del espejo,
sobre la frente se tallan en silencio
hondos bajorelieves.
Las manos, entrenadas en develar misterios,
descubren la textura de los cabellos viejos
y las colgantes carnes.
A rastras la tiniebla crujiente
de los pies cansados.
Sus oídos miran la voz que ya deviene trémula.
El ciego también ve la fatiga del tiempo.