Mirada de sombras (inicio)


Palos de ciego

Por los largos pasillos de paredes blancas
entre olores de yodo y llagas hambrientas
andan jubilosos los cantos de la vida
y merodean los gemidos torvos de la muerte.

Hombres y mujeres, fantasmas de guante
palpan por aquí, abren por allá, intentan curar,
y se elevan alto cuando creen que es fácil
vencer a la muerte.

Pero ellos no saben
por qué la gente enferma, por qué la gente lucha,
por qué existe o se cansa,
por qué unos se marchan, por qué muchos quedan,
por qué otros se aferran como hiedra a la roca
por qué cuatro letras le bastan a la vida
y seis son muy pocas para tanta derrota.