Mirada de sombras (inicio)


Desde el abismo

Que sea también el cuerpo quien escriba
sobre la roja savia naveguen las imágenes,
su calor de lava haga estallar los barcos
y las rocas
respiren rojo-fuego,
no importa que el delirio
a veces se detenga y forme coágulos
dando espera a una voz cansada…
y los pulsos marquen el compás.

Cimientos de calcio sostengan el andamiaje
sin temor de hundimientos
ni fracturas.

Sobre los estandartes de los puños cerrados
la palabra sin miedo,
envuelta por dedos amigos
tórnese tierna e invite con un "vamos"
y los pulsos marquen el compás.

Que irrumpa el aliento
y sirva de pan para el alma
mientras del calor de un pecho
regresen los cantos a la vida…
y los pulsos marquen el compás.

Que las piernas sigan tras las huellas,
que sus músculos piensen,
los pies tengan oídos para las rocas,
abrazos para las flores marchitas…
y los pulsos marquen el compás.

Que en el patio de atrás
se vacíen las entrañas
y sea el cuerpo convulso
que exprese también la exaltación del poema.