Mirada de sombras (inicio)


Invidencia

Dicen a menudo que el amor es ciego
porque lo ven a tientas
palpar en unos labios el sol de primavera
o regodearse en la luz de unos ojos felinos,
guarda sus preguntas y sigue al lazarillo
tras redondeces blancas, pétalos, panales,
de dulce miel y néctar,
o se guía por aromas de manos, pies y cuellos
que sudan de impaciencia,
o busca tropezando, a puro tacto,
otra soledad de ojos nubosos.