Mirada de sombras (inicio)


Como si se hubiera ido la risa

Los espíritus olfatean los abismos cansados.

Los pájaros intentan liberarse de las alas de hierro.

Las nubes deambulan desorientadas
por el olor de azufre.

Sobre las espaldas de cada hombre
una muda de ropa.

Los caminos, metro a metro, sembrados
de cruces.

Los árboles, resignados a su inmovilidad.

Los delirios, como deben ser, sueltos,
llenan la calle de fantasmas.

Las bocas, de labios zurcidos
le cierran el paso a la impertinente.

Como si se hubiera ido la risa.