Mirada de sombras (inicio)


Uvas ciegas

Cuán lejano el reino de los ciegos;
bastaría cerrar los ojos
pero nos traiciona la transparencia
de los párpados.

Que prosigan ellos a tientas,
toquen las fragancias del bosque,
de los canarios palpen los cantos,
escuchen las sonrisas de las flores,
saboreen el azul límpido del cielo.

Bienaventurados los ciegos
que están ya en el reino
de los ciegos.